Ventiladores







































































Uno de los primeros ventiladores semi-mecánicos ya se usaba 500 años antes de Cristo en la India y Medio Oriente. El “punkah” era un ventilador que se colgaba del techo, cubierto por un marco de tela, que funcionaba cuando los sirvientes tiraban unas cuerdas que permitían mover el ventilador. Pero las versiones autónomas no aparecerían hasta la Revolución Industrial, en el siglo XIX.



Cuando Thomas Alva Edison y Nikola Tesla introdujeron la energía eléctrica de forma masiva a fines del mismo siglo, los ventiladores eléctricos comenzaron a aparecer. Fue, de hecho, un aprendiz de Edison el que en 1886 presentó el primer ventilador eléctrico.

El estadounidense Schuyler Skaats Wheeler estudiaba ingeniería en Columbia College, escuela que dejó a los 21 años para convertirse en asistente de electricidad en una empresa. Al año siguiente, comenzó a trabajar con Edison en su proyecto para construir la primera planta de energía eléctrica, basada en vapor. En esta empresa, Wheeler vivió el lanzamiento de la ampolleta, y luego trabajó en la instalación y operación de varias plantas de energía en los siguientes años. En 1886, Wheeler dejó la empresa de Edison y comenzó a trabajar con Crocker and Curtis Electric Motor Company, compañía dedicada al desarrollo de pequeños motores eléctricos. Este desarrollo fue lo que le permitió crear uno de sus mayores inventos: el ventilador eléctrico.

Wheeler también inventaría luego otras cosas, como ascensores eléctricos, controles para motores y otros. También se convirtió en presidente del Instituto de Ingenieros Eléctricos de Estados Unidos. Crocker and Curtis pasó luego a ser Crocker and Wheeler, instalada en Nueva York, desde donde se empezó a vender el ventilador de Wheeler, de tamaño pequeño diseñado para ponerlo sobre una mesa.

Poco después, el ingeniero alemán-estadounidense Philip Diehl creó una versión para poner en el techo, que permitía ventilar áreas más amplias. Diehl, que había sido aprendiz en las fábricas de máquinas de coser Singer, instaló unas aspas de ventilador sobre un motor de máquina de coser, poniendo todo luego todo en el techo, invento que patentó en 1887. Diehl luego haría otra modificación, agregando una articulación al ventilador, lo que permitía dirigir el aire. Este fue el primer ventilador oscilante.

En las primeras décadas de 1900, un ventilador común estaba hecho con aspas de lata, dentro de una caja de lata. Sin embargo, la reja contenedora tenía espacios bastante grandes, así que varios niños se hirieron los dedos y las manos jugando con el aparato. Después de 1920, los avances producidos en el trabajo del acero permitieron producir en masa ventiladores de distintas formas, bajando los precios y mejorando la seguridad. En los años siguientes, el diseño también llegó a estos aparatos, con modelos “art deco” y también con llamativos colores.

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